La reacción aumenta porque los imperialistas retroceden
En tiempos tan convulsos como los actuales, es necesario tomar distancia para ganar perspectiva. Esta necesidad es aún más urgente cuando gran parte de la izquierda reformista e institucional —incluso la más «izquierdista»—, agotado su ciclo, parece sumida en el derrotismo, repitiendo como un mantra que asistimos a una larga ofensiva de la ultraderecha, sin ser capaz de ofrecer ninguna perspectiva real de lucha a las fuerzas populares1. Lo más sorprendente es que este análisis sitúa el auge reaccionario principalmente en la censura y persecución exclusivamente contra los movimientos sobre identidad individual —denuncia que compartimos—, mientras resta importancia a la ofensiva generalizada de gobiernos de todo signo y a las sanciones contra el liderazgo ruso y chino de los BRICS hasta su cercamiento militar. Estos países son hoy motores e inspiración de una nueva oleada de luchas de liberación nacional y desarrollo soberanista, como las que recorren el Sahel africano…
